Redes

Artículos, novedades y mucho más

Redes

Los límites de la validez de los resultados en un referéndum en España


Autora:

Pilar McCrory Huertas, Investigadora social y de mercados en nPeople

En los tiempos que corren, todos nos aventuramos a posicionarnos sobre la validez o no de los resultados de un referéndum. Pero, ¿realmente sabemos los ciudadanos dónde están los límites de este tipo de consultas, en qué circunstancias puede utilizarse como una herramienta de decisión?

referendum

Comencemos definiendo y entendiendo qué es el referéndum. Esto, en un principio, nos hará movernos en el campo legislativo (aunque sea de puntillas), para pasar posteriormente al tema que nos atañe: los límites de la validez de sus resultados.

 

Algunas pinceladas legislativas

Una consulta popular es un término genérico en el que se incluyen las encuestas, foros de participación o un referéndum. Un referéndum es, por tanto, una modalidad de consulta popular, un instrumento de participación política directa. Hay dos tipos de referéndum: el constituyente (sobre una determinada consulta que ya ha sido redactada a nivel legal, relacionada especialmente con una reforma o revisión de la Constitución) y el consultivo (en relación a consultas de ‘política general’, conceptos que no tienen un proyecto legislativo detrás).

El referéndum, tal y como se indica en la Carta Magna, debe ser propuesto por el presidente del Gobierno con la previa autorización del Congreso de los Diputados (con mayoría absoluta, es decir, con al menos 176 votos a favor del total de los 350). Por ello, el referéndum es competencia exclusiva del Estado. Hay autonomías en las que sus Estatutos proveen a la comunidad de competencias para realizar encuestas, audiencias públicas y otros elementos de consulta popular, entre los que no se incluye el referéndum.

A modo de curiosidad, hay cuestiones como, por ejemplo, la forma de Estado en España, que según la Constitución no es posible decidirse a través de este tipo de consultas. Esto se debe a que constituiría un cambio en la forma política del Estado y, por tanto, de su Constitución. Existen mecanismos asignados, como el Congreso o el Senado, para poder decidir sobre este tipo de cuestiones.

 

¿Cómo debe ser un referéndum para que tenga validez?

La validez es definida como “la cualidad de válido”, es decir, que es “firme, subsistente y que vale o debe valer legalmente”. ¿Qué ha de suceder para que los resultados de un referéndum sean considerados como válidos, además de los procedimientos legales que lo sustentan?

Hay tres cuestiones clave que van intrínsecas en el proceso: objetividad en la pregunta que sirve de base a la consulta, campañas por todas las posibles respuestas y representatividad.

  • Objetividad. Sencillamente, se trata de evitar sesgos tanto en la pregunta que se formula como las opciones de respuesta que se presentan a los posibles votantes; hay que evitar crear preguntas que puedan llevar a la mala interpretación, así como categorías de respuesta sesgadas. Llevándolo hasta lo absurdo, preguntar “¿Qué soy: guapo o muy guapo?”, o “¿A que soy guapo?” ¡No, eso no vale en las urnas!. Volviendo a la realidad, a continuación, mostramos algunas preguntas de referéndums que ilustran de forma muy clara y, hasta exagerada, lo que es la parcialidad y el sesgo en las preguntas y respuestas:

-  Papeleta del referéndum de Chile en 1978 en el que Pinochet ganó con un 78,6% de los votos a favor. En esta papeleta, la opción de SÍ está situada más arriba y con la bandera chilena, mientras que el NO está más abajo y en negro:

PINOCHET

-  Hitler, en marzo de 1938 hizo un referéndum donde se llevó a consulta la reunificación de Austria. La pregunta a la que se enfrentaron los alemanes en las urnas era: “¿Aprueban la reunificación de Austria con el Reich Alemán lograda el 13 de marzo de 1938 y votan por la lista de nuestro líder, Adolf Hitler?”. Sin necesidad de explicación ni de entender alemán, todos sabríamos decir qué representa el círculo grande situado en mitad de la papeleta:

hitler

-  También podemos encontrar ejemplos del caso opuesto, imparcialidad, búsqueda de transparencia, etcétera. Por ejemplo, en Inglaterra, la Comisión Electoral realizó estudios focus groups varias semanas antes del referéndum para eliminar cualquier confusión o parcialidad a la hora de realizar la pregunta sobre el Brexit.

  • Campaña/información a favor de todas las categorías de respuesta. Los referéndums suelen tener categorías de respuesta dicotómicas (sí/no), para que los votantes puedan mostrarse a favor o en contra de la cuestión consultada. El Estado que convoque un referéndum debe asegurarse de la existencia de campañas a favor de ambas categorías de respuesta. De este modo, contribuye a informar sobre las implicaciones que tienen ambas posibilidades. La opinión pública es fundamental en sociedades que viven en un contexto de comunicación de masas. Si esto no sucede, pueden darse sesgos cognitivos en la población que afectan a los resultados obtenidos.
Algunos sesgos cognitivos comunes que pueden terminar dominando el pensamiento crítico son:

-   El efecto más común es el conocido como la espiral del silencio. Lo natural en el ser humano es tratar de evitar el aislamiento e integrarse en la sociedad. De forma innata existe, en mayor o menor grado, un miedo por mostrar una opinión que no es igual a la generalizada. “Casi todo el mundo se siente desgraciado cuando está solo”, como demuestra el psicólogo Mihaly Csikszentmihalyi, en ‘Public Opinion and the Psychology of Solitude’. Si reina una campaña a favor de una de las dos respuestas del referéndum, pocos serán capaces de pronunciarse a favor de la opción alternativa.

-  El efecto arrastre o bandwagon effect. Cuando hacemos o creemos algo porque las personas que nos rodean lo hacen.

-  El efecto del encuadre o framing effect. Una misma información puede dar lugar a diferentes conclusiones si se presenta de manera distinta. Por ello, los medios de comunicación tienen un rol fundamental en la opinión pública.

-  El sesgo de confirmación. Encontrar información que confirma nuestras propias ideas o hipótesis. Hay un gran caldo de cultivo en las redes sociales con sus algoritmos para mostrar de forma personalizada, noticias afines a tus gustos, creando cámaras de eco que fomentan este sesgo.

-  La fuerte influencia partidista a la hora de decidir el sentido del voto. Los partidos son conscientes de ello, por lo que despliegan un arsenal propagandístico para que sus votantes se cuadren alrededor de su opinión. Esto hace que algunos se cuestionen si es necesario el coste y tensión social que supone un referéndum si el resultado será muy similar a una votación en un Parlamento, como institución representativa.

  • Representatividad de los resultados. Partiendo de que votar no es una obligación en España, es un derecho, difícilmente la participación en una consulta será del 100%. Lo que sí debe perseguirse, y se espera, es un mínimo de participación para poder considerarse válido. Si no se llega a un mínimo de participación (por ejemplo, el Tribunal Supremo de Canadá dicta el mínimo en el 50% del electorado), puede considerarse que no se ha informado adecuadamente, que no es de interés o que no se considera válido el referéndum. Cuando la participación es baja, el resultado obtenido puede ser sólo de una parte de la población que es la que se ha movilizado a votar, probablemente con unos intereses concretos, y no de toda la población a la que concierne el referéndum.

En España, se calcula grosso modo que en los referéndums suele votar un 10% menos de ciudadanos que unas elecciones (‘Cómo votamos en los referéndums’, Braulio Gómez y Joan Font). Para hacernos una idea, en las elecciones del 2016 hubo un 70% de participación.

 

Calidad de los procesos

Hay muchos otros elementos que afectan a la calidad democrática del proceso del referéndum, pero de forma similar a unas elecciones:

- Una persona, un voto. Aunque en el cómputo se asigna un peso a cada voto, según la ley electoral vigente en nuestro país.

- La observación electoral es un aval democrático europeo para considerar como válidos los resultados, y es necesario para el reconocimiento internacional. En Europa, la valoración de este entorno la realiza la OSCE (Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa).

Los términos de fiabilidad y validez son muy utilizados para evaluar los resultados de las encuestas y estudios de opinión. En el caso de un referéndum, la fiabilidad sería sustituida por el seguimiento de los cauces legales, pero la validez sigue siendo un concepto determinante para conseguir su objetivo como instrumento de democracia directa para una consulta popular.

Artículo publicado en la Revista Investigación y Marketing. Nº 137 –diciembre 2017.

Youtube

AEDEMO © Copyright 2018